Thursday, October 06, 2005

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¿Quién hubiera soñado hace tan solo unos años que era posible contar con un proyecto que recogiera todas las ilustraciones, las miles de ilustraciones que han puesto cara, gestos, paisajes y costumbres a los héroes que un día soñó Miguel de Cervantes en forma de letras y de palabras? ¿Quién hubiera pensado que no sólo era posible almacenar estos tesoros sino también etiquetarlos, indexarlos para poder hacer uso de diferentes herramientas de búsqueda para así poder dar respuesta a cualquier tipo de inquietud, y todo ellos en la escalofriante velocidad de los segundos? Antes de la era digital, antes de las tecnologías informáticas, una empresa de esta naturaleza estaba llamada al fracaso. Pero hoy no. Hoy sucede todo lo contrario.
De 1879 se data la primera colección de imágenes de las imágenes del Quijote. Apareció en un hermoso volumen, de mano quijotesca de Fabregat, acompañando los dos tomos que terminado por hacer historia en la Barcelona de aquellos años: la primera edición facsímil de un libro impreso en el mundo fue la del Quijote, impulsada por Fabregat a partir de una nueva tecnología que estaba haciendo furor por aquellos años, que no es otra que la fotografía. Tecnología que ha terminado por cambiar nuestra visión del mundo, domar la retina de nuestros antepasados, que aún habían de sorprenderse con miradas tan inquietantes como la del cubismo. ¿Pasará lo mismo con las tecnologías digitales, que hemos visto nacer y desplegarse en estos últimos años, pero cuyas posibilidades futuras no somos ni capaces de soñar?
No lo sé. Sinceramente, no lo sé, y tampoco me preocupa: ¡es tan fascinante el presente como para preocuparse por el futuro! Gracias a la tecnología digital y a la informática, hoy podemos presentar un proyecto que hace más actual el pasado quijotesco.
El Banco de imágenes del Quijote: 1606-1905 ha comenzado a caminar con (casi) cuatro mil imágenes de estampas quijotescas en sus tres primeros siglos de difusión. Estampas catalogadas que permiten todo tipo de búsquedas y de acercamientos. Desde las más científicas y académicas a las más lúdicas. ¿Cuántas veces y de qué modo se ha ilustrado ese episodio que tanto nos conmueve? ¿Con qué expresión, con qué vestido se ha imaginado a Dulcinea del Toboso en estos tres siglos? ¿Hay diferencias en la representación de las aventuras quijotescas en Francia y en Alemania? ¿Cuándo se comenzó a ilustrar el Quijote en España?...
Miles y miles de preguntas que ahora tienen una única respuesta: el Banco de imágenes del Quijote: 1605-1905, con el que del Centro de Estudios Cervantinos sigue celebrando el IV Centenario del Quijote.

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