Monday, September 05, 2005

Tesoros de Alcalá

En 1995, mientras se hacían obras en el sobrao de una antigua casa del pueblo extremeño de Barcarrota saltó la noticia y la sorpresa: en un muro falso, ajeno al paso de los años, se descubrió una peculiar biblioteca del siglo XVI, que conservaba textos manuscritos y ejemplares impresos hasta entonces no conocidos: un ejemplar de la edición del “Lazarillo de Tormes” de 1554 impresa en Medina del Campo, una versión portuguesa de la “Oración de la emparedada”, el manuscrito erótico de “La Cazzaria” de Antonio Vignali, las “Dilutaciones de Patricio Tricasso a la Quiromancia de Cocles”, y la “Confusión o confutación de la secta Mahomética” de Juan Andrés. Su antiguo propietario, seguramente temeroso de los aires pocos propicios a las corrientes espirituales cercanas al erasmismo a mediados del siglo XVI, escondió estos peligrosos textos en su casa. Otros muchos desaparecieron, sin duda, en los fuegos de las chimeneas. Es una historia de siempre y sigue siendo una historia de ahora… los fanatismos no saben ni de geografías ni de cronologías, lamentablemente. El pueblo de Barcarrota, conocido hasta entonces por su curiosa artesanía, ahora lo es también por los libros, libros que compró la Junta de Extremadura, y de los que ahora contamos con facsímiles accesibles para todos.
Alcalá de Henares, conocida y famosa por tantas cosas, ahora lo será más por contar entre los muros de sus casas –y no necesariamente los sobraos- con algunas de las colecciones quijotescas más importantes, completas y curiosas de las que se han conservado por siglos a lo largo y ancho de todo el mundo. Al Quijote le ha sucedido lo contrario que a tantas obras de nuestra cultura –tan española, tan universal: nunca ha dejado de interesar, nunca ha dejado de imprimirse y nunca ha dejado de adquirirse. En un principio, interesó por ser un libro de risas, de entretenimiento, por ser capaz de rescatar una sonrisa a los protagonistas de tantas crisis como las que se vivieron en España –y en el resto de Europa- a partir del siglo XVII; y luego, el libro fue adaptándose a nuevos ámbitos de recepción, a nuevos lectores y a insospechados intereses, que le han convertido en el libro más impreso, más ilustrado, más utilizado de todos los que forman parte de nuestro patrimonio cultural occidental. La exposición “Cervantes y su obra en las colecciones de Alcalá”, que con tan buen tino ha sabido montar Asela Sanz Herranz, es una buena muestra de ello: el Quijote en libro, el Quijote en ejemplares magníficos como el de la primera edición ilustrada en España (Madrid, 1674) o la primera edición de Doré (París, 1863), poco a poco va dejando paso al Quijote mito, a ese mito que llena de trazos y colores cuadros y estampas, que parece sonreír en vitolas, cajas de distinto uso o en cromos, sellos y demás curiosidades que, con gusto y acierto, pueden verse en la Capilla del Oídor. Y las paredes de las colecciones alcalaínas se han llenado de luces para que, gracias a la generosidad de sus propietarios, todos los alcalaínos –y los que vengas de fuera- los podamos disfrutar, sabiendo que es patrimonio de todos y que Alcalá de Henares en ese “todos” tiene mucho que decir, mucho que disfrutar.
La Junta de Castilla-La Mancha lleva moviendo por su Comunidad una exposición del Quijote más popular, más efímero… ¿para cuándo una exposición de la excelente colección de Vicente Sánchez Moltó, que es conocida y solicitada por todo el mundo, y que en la exposición de “Cervantes y su obra” nos deja con la miel en los labios? ¡Qué fascinante este viaje del Quijote que deja los límites de las páginas impresas para convertirse en publicidad, en coleccionismo, en vida cotidiana!

0 Comments:

Post a Comment

<< Home