Sunday, June 26, 2005

LA BIBLIOTECA NACIONAL Y LOS NIÑOS

La Biblioteca Nacional de España, la situada en la sede centenaria del Paseo de Recoletos y la que ha abierto sus puertas en el campus de Alcalá de Henares, parece estar sumida en una imparable escalada de cambios y transformación. Mientras escucho por la radio a Rosa Regás, su actual directora, no puedo dejar de pensar que su propuesta de cambios le gustaría ser recordada con el adjetivo de revolucionaria. No puedo recordar los diferentes frentes que tiene abiertos la Biblioteca Nacional que han sido cuidadosamente desgranados por su directora: un nuevo portal de Internet, remodelación del Museo del Libro, talleres de lectura y de escritura, así como una lona en los patios centrales para comenzar a realizar actividades para niños. Este año, como no podía ser de otro modo, los actos infantiles girarán en torno al Quijote. Y aquí, Rosa Regás, ante la mirada complaciente y amistosa de Fernando Delgado, hace una pausa… y desea puntualizar. No es que se quiera obligar a leer el Quijote, ¡nada más lejos de su intención! Lo que pretende la Biblioteca Nacional y lo que ella misma desea es que los niños se acerquen al espíritu de libertad que impregna toda la obra, y lo harán gracias a talleres de teatro y dibujo.
Sigo escuchando, entre asombrado y disgustado, a la nueva directora de la Biblioteca Nacional, que es cabeza de todo el sistema bibliotecario del Estado Español. Escucho, entre asombrado y sorprendido, el mandato que le dio la Ministra de Cultura el día de su nombramiento: que introdujera a la Biblioteca Nacional en el siglo XXI. Y no puedo dejar de recordar esa puntualización, esa pausa que se ha llenado de sentido con el paso de los segundos: la directora de la Biblioteca Nacional, la editora y novelista –o autora de libros, más bien- le parece abominable que los niños lean el Quijote. Que conozcan la obra, que se acerquen a una particular interpretación de su contenido, que se rían con sus personajes… ¡pero que no lo lean!
La Biblioteca Nacional de España, una de las más importantes de Europa por su rico patrimonio y por la profesionalidad de sus bibliotecarios, lleva más de una década sumida en el abismo de la decadencia. Y eso se nota en el servicio que ofrece a los investigadores y usuarios a los que está destinada (y abocada) por derecho y deber. Sólo hay que entrar en la Bibliothèque Nationale de France, en su nueva sede de Tolbiac o en su portal de Internet, para ver que aún en este caso nos queda mucho por hacer, un largo camino por recorrer… ¿y el primero de todos? Saber que quiere hacerse con la mejor y más rica de nuestras bibliotecas… ¿acaso convertirla en lugar para que los niños puedan acercarse a diferentes libros... eso sí, sin leerlos?

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO DE ALCALÁ

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