Sunday, June 26, 2005

FRANCISCO DE GOYA Y EL QUIJOTE (II)

No debió guardar Goya un buen recuerdo de su primer acercamiento al Quijote. Los ilustrados habían rescatado el texto cervantino de los desmanes editoriales y populares del siglo XVIII y la impresionante edición académica de 1780 no dejaba de venderse en la librería madrileña de Joaquín Ibarra. En un anuncio publicado en la Gaceta de Madrid el 22 de mayo de 1781, leemos curiosas noticias que hablan de la venta de las estampas sueltas: Los trages de las estampas se han copiado de pinturas del tiempo en que supone Cervantes haber existido los personages de su fábula. Se hallará esta obra en casa de D. Joaquín Ibarra, calle de la Gordura, a trescientos reales sin encuadernar; y allí mismo se venderán también juegos sueltos de estampas a cien reales cada uno. La estampa dibujada por Goya que ilustraba la Aventura del rebuzno nunca llegó a venderse en la librería de Ibarra.
Pero no sería la única imagen goyesca alrededor del Quijote que quedaría anónima.
El British Museum de Londres conserva un dibujo original de Goya, que se data entre 1817 y 1820. Allí aparece Alonso Quijano como lector de libros de caballerías; sentado en una pobre mesa, con su espada presta para ser blandida; bajo la atenta mirada de su galgo corredor, el hidalgo manchego parece hacer un alto en su lectura, y señalando una línea de su libro de caballerías, casi nos mira a los ojos mientras en sus labios cerrados permanece la frase: “La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra fermosura”. Una verdadera oración.
Sobre su cabeza, sobre su imaginación se agolpan los recuerdos de personajes y de aventuras que le convertirán en un personaje de ficción dentro de un libro de caballerías de entretenimiento (cuando en realidad no es más que un personaje de ficción en el mejor libro de caballerías de todos los tiempos, el Quijote). Y allí las princesas ceden el protagonismo a los encantadores y demás monstruos que pueblan la imaginación de nuestro personaje. Primer y último dibujo de una nueva serie de grabados: “Visiones del Quijote” que, a imagen y semejanza de sus “caprichos”, había ideado Goya al final de su vida.
La Biblioteca Municipal Cardenal Cisneros conserva una litografía, realizada por Braquemont a partir de este dibujo, y que fue publicada en la parisina Gazette des Beaux-Arts, en 1860, acompañando a un artículo de D. Valentín Calderera; litografía que ya se expuso en la Biblioteca Nacional de Madrid, en la exposición bibliográfica que conmemoró el tercer centenario de la publicación del Quijote, y que hoy puede verse en la exposición “Don Quijote, un mito en papel”, en Santa María la Rica. Dentro de unas semanas, en la sala de exposiciones de la Biblioteca Nacional, podremos admirar el original de Goya, este original conservado en Londres que nos mira a los ojos reduciendo a la nada la distancia del tiempo y de la locura.

ARTÍCULO PUBLICADO EN EL DIARIO DE ALCALÁ

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