Los fastos del IV Centenario
El pasado martes, hace ya una semana, se presentó en la Biblioteca Nacional el programa (¡provisional!) de actos con que la Comisión Estatal quiere conmemorar el IV Centenario de la publicación de la Primera parte del Quijote. José Manuel Blecua, el presidente de la Comisión, dejó claro cuál es la finalidad que les ha movido a programar actividades que (nos) costarán a todos treinta millones de euros: “Nuestro principal objetivo es que esta efeméride no se convierta en fastos. Deseamos que este centenario contenga elementos perdurables y que no haya lugar ni sitio para elementos efímeros”. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Desde el Centro de Estudios Cervantinos llevamos años trabajando en herramientas y “elementos” con el objetivo de que sirvan y ayuden a los investigadores, a los lectores, a los curiosos que se acercan a Cervantes, a su vida, a su obra, a su época y a su cultura. Llevamos años trabajando, antes del Centenario, y lo seguiremos haciendo después de que se cierren con un portazo las efemérides quijotescas (como le gusta resaltar a la Ministra). Y ahí están lo más de veinte libros de caballerías recuperados o la cada vez más prestigiosa colección “Biblioteca de Estudios Cervantinos”, que son nuestra mejor tarjeta de visita. Hace ocho años comenzamos a trabajar en una Gran Enciclopedia Cervantina, dirigida por Carlos Alvar, y en la que hemos colaborado casi doscientos especialistas de todo el mundo; en el 2002 comenzó su andadura el Banco de imágenes del Quijote: 1605-1905, que, a partir de mayo del 2005, pondrá a disposición de todos un portal de Internet con reproducción de grabados y dibujos que han ilustrado el Quijote en sus tres primeros siglos de difusión; desde 2003 colaboramos con la Revista Poesía en un número especial, que se ampliará con una exposición itinerante –que se inaugurará en enero- y otra permanente, cuya sede definitiva todavía no ha sido fijada.
Vuelvo la vista a los actos programados por la Sociedad Estatal y, al margen de estos en los que nos hemos implicado más de un alcalaíno, no encuentro casi ningún otro que no pueda ser calificado de efímero. Cervantes es un maestro del lenguaje. No hace falta repetirlo. José Manuel Blecua nos ha mostrado con sus declaraciones el enorme abismo que sigue existiendo entre las palabras y la realidad, cómo aún en el 2005 es posible seguir viviendo en un mundo de ficción donde se anuncian “elementos perdurables” donde sólo hay fastos, meros fuegos de artificio.
¡Si Cervantes levantara la cabeza!
Desde el Centro de Estudios Cervantinos llevamos años trabajando en herramientas y “elementos” con el objetivo de que sirvan y ayuden a los investigadores, a los lectores, a los curiosos que se acercan a Cervantes, a su vida, a su obra, a su época y a su cultura. Llevamos años trabajando, antes del Centenario, y lo seguiremos haciendo después de que se cierren con un portazo las efemérides quijotescas (como le gusta resaltar a la Ministra). Y ahí están lo más de veinte libros de caballerías recuperados o la cada vez más prestigiosa colección “Biblioteca de Estudios Cervantinos”, que son nuestra mejor tarjeta de visita. Hace ocho años comenzamos a trabajar en una Gran Enciclopedia Cervantina, dirigida por Carlos Alvar, y en la que hemos colaborado casi doscientos especialistas de todo el mundo; en el 2002 comenzó su andadura el Banco de imágenes del Quijote: 1605-1905, que, a partir de mayo del 2005, pondrá a disposición de todos un portal de Internet con reproducción de grabados y dibujos que han ilustrado el Quijote en sus tres primeros siglos de difusión; desde 2003 colaboramos con la Revista Poesía en un número especial, que se ampliará con una exposición itinerante –que se inaugurará en enero- y otra permanente, cuya sede definitiva todavía no ha sido fijada.
Vuelvo la vista a los actos programados por la Sociedad Estatal y, al margen de estos en los que nos hemos implicado más de un alcalaíno, no encuentro casi ningún otro que no pueda ser calificado de efímero. Cervantes es un maestro del lenguaje. No hace falta repetirlo. José Manuel Blecua nos ha mostrado con sus declaraciones el enorme abismo que sigue existiendo entre las palabras y la realidad, cómo aún en el 2005 es posible seguir viviendo en un mundo de ficción donde se anuncian “elementos perdurables” donde sólo hay fastos, meros fuegos de artificio.
¡Si Cervantes levantara la cabeza!
